Equipos: aprendiendo de las aves

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Trabajar en equipo se convierte en un desafío y para algunos alcanzar los objetivos se ha transformado en una misión imposible.

En primer lugar, tu grupo de trabajo ¿cree que es un equipo? Si sos el líder ¿has adoptado una posición de superioridad en una pirámide considerando que los demás son inferiores?  Esta comunicación interna con nosotros probablemente esté cerrando oportunidades en muchos equipos. Es aquí donde tenemos que empezar a poner el foco, en el lenguaje verbal y no verbal.

Si tomamos el lenguaje como generativo entonces ahora podemos verlo como una herramienta para producir, generar y construir a los miembros de mi grupo.

Para ilustralo pensemos en las aves y su vuelo en V. La BBC publicó un artículo y podés verlo aquí. En el mismo se cita un estudio de científicos de la escuela de veterinaria de la Universidad de Londres que llegaron a la conclusión de que los pájaros migraban en una posición óptima. Gracias a su formación en “V” pueden ahorrar energía. Pero no solo esto… sincronizan sus aleteos.

Esto sirve muy bien para ilustrar cuando una “bandada” o equipo humano habla un mismo lenguaje y sincroniza sus esfuerzos al viajar por los distintos puertos que se proponen. Pensá: si las aves por instinto utilizan un lenguaje que les permite beneficiarse mutuamente en un proyecto en común ¿no deberíamos nosotros hacer el mismo esfuerzo y aprender de esto?

Ocurre que si no me considero parte del mismo equipo por no entender hacia donde vamos o el rol que yo cumplo difícilmente coordine métodos y sistemas.

Verás que este es un tema muy profundo en el que podríamos hacer una larga lista de aquello que podés hacer para que tu grupo funcione. Pero es mejor analizar cómo me estoy comunicando, el lenguaje es la base.

Seguro notaste cuando alguien se enoja pero no te dice ninguna palabra. Expresiones, movimientos, el silencio te transmite que algo pasa. Ese lenguaje no verbal es el que olvidamos en los equipos. Podemos creer erróneamente que los demás no perciben que estoy frustrado o enojado, disconforme con los resultados, pero al no comunicar claramente las ideas o peor aún haciéndolo en papel de víctima cierra posibilidades.

Es aquí donde abordamos el primer punto: ESCUCHAR.

Desde el coaching decimos que OIR+INTERPRETAR= ESCUCHAR . Esto lo podemos ilustrar con las entrevistas. Me gusta mucho dedicar tiempo a seleccionar y escucharlas. Pero como observador confieso que es muy molesto ver al entrevistador que hace una pregunta e inmediatamente interrumpe dejando respuestas incompletas, afectando la fórmula. O eso que nos pasa en muchas culturas latinoamericanas en las comidas de domingo que hablamos todos juntos, nos interrumpimos y oímos a media. A esto sumemos que INTERPRETAR es aquello que YO interpreto desde mi posición, mi persona, mi ser. Esto último nos demuestra que prestar atención en el OÍR es fundamental para que en los filtros que aplico para INTERPRETAR llegue a ESCUCHAR aquello que realmente debo para que al igual que las aves nos beneficiemos de la correcta interpretación del lenguaje.

Preguntas: ¿Interrumpo sistemáticamente a los miembros de mi equipo? ¿Termino sus frases cuando están hablando? ¿Presto atención a lo que quieren decir desde el lenguaje no verbal? Mientras escucho ¿está mi compromiso en escuchar o en la respuesta que voy a dar? Mis respuestas son del tipo: “Ya lo sé ” “no necesito que me digas lo que tengo que hacer” “no me des consejos” “no me des ideas” “sos muy joven para decirme eso”. Y así podríamos hacer una lista interminable de juicios que concluyen en esta pregunta: Mi manera de comunicarme ¿me abre posibilidades o las cierra?

Entonces, miembro y líder del equipo: ¿donde está tu compromiso?

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